Le cuestionamos el porqué de su condición. Ni él mismo logra disipar sus dudas. En estos casi 20 de soledad, solo unos
cartones y una viejita carpa rota hacen de su morada. Unas leñas, un fósforo,
un puñal y unos cubiertos en mal estado son su riqueza.
Enrique quiere partir en busca de su pasado. Dice
querer ver y abrazar a esa familia que un día tuvo. Solo quiere un poco de
impulso, un aventón, un "¡Anda hombre, tú puedes!”, y para ello pide su DNI.